Porque es profundo

   Y el golpe le dolió y sus ojos brillaban de furia, apretaba los puños con furia, pero no se lo devolvería, no se lo devolvería porque la quería, la quería como compañera, como amiga, como hermana y como mujer, la quería demasiado para guardar rencor por el dolor que le había causado, se daría la vuelta, se aguantaría y el brillo de la furia se sustituiría por el de las lagrimas a solas en su casa.
   Se aguantaría y el sufrimiento conquistaría su corazón, solo, pensando que le había golpeado con intención de dañarle, no por la furia momentánea si no por el odio que había anidado en su corazón, llorando no por el golpe si no por haber provocado ese odio, llorando no por su mejilla sonrojada si no por su corazón roto...

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